domingo, 9 de octubre de 2016

Código profesional de Humanidades


Las humanidades han caído de la gracia del mundo contemporáneo; ya porque se las demerite frente a las ciencias exactas y otras disciplinas de mayor inmediatez práctica, o porque entre sí mismas, o cada una por separado insista en la validez de las investigaciones, de los productos o la utilidad.
No estoy de acuerdo con el enfoque de justificación que debe seguir un estudioso de las humanidades. He visto proyectos caer por la simple razón de que no es posible justificarlos en relación con la sociedad. Hablo específicamente: se desprecia a los estudios literarios porque no pagan con un bien inmediato al mundo.
Creo que un profesional de las humanidades reconoce que gran parte de su trabajo es abstracto: está en el pensamiento. Y creo, además, que no debe vencerse a causa de esto. Su integridad, su criterio, su intuición y su humildad consisten en saber que los cambios que pueda lograr en el mundo no invocarán revoluciones de la noche a la mañana. El producto del humanista es más bien el proceso. Existe una razón por la cual se ha denominado un canon para toda disciplina. El nuestro, el de las letras, es particularmente extenso y longevo; y, empero, nunca ha envejecido. Un profesional de las humanidades está en constante renovación de su canon, y esta acción debe manifestar su espíritu abierto y curioso, dispuesto, más que a ver o meramente presenciar, a observar y comprender realmente lo que tiene en sus manos. Un humanista debe tener consciencia de que el conocimiento del cual es testigo es innecesario una vez que se comprende un proceso, a la par que vive después de cerrar un libro.

sábado, 8 de octubre de 2016

Curriculum Vitæ


Gerardo Velázquez Aldana
geras.velazquez19@gmail.com
33 39 59 18 77

Mi principal meta profesional es desarrollarme eficazmente en los círculos de investigación literaria y lingüística. Para esto me he preparado en asignaturas de diversas áreas de estudio, procurando realizar proyectos y elaborar evidencias que sustenten mi conocimiento. Mis intereses particulares incluyen estudios del Renacimiento y literaturas del siglo XX, teoría literaria y retórica, lenguas clásicas y traducción.

Educación

Licenciatura en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara.

Experiencia profesional

Auxiliar en curso de verano de Latín I (básico).
Practicante en curso de Autogestión de Proyectos Lingüísticos y Literarios. Consiste en impartir un curso de Literatura Estadounidense del siglo XX. Algunas actividades secundarias incluyen recopilación y traducción de materiales para la clase.

Idiomas

Inglés C1. TOEFL ITP. Certificado por Proulex.

jueves, 8 de septiembre de 2016

¿Qué me representa?

Gerardo y las letras

Todavía puedo ver a mi joven yo consternado por una serie de decisiones difíciles que tendría que tomar a sus 17 años, y que marcarían la dirección de su vida para el resto de sus días. Sin embargo, apenas si veía más allá del último año de la preparatoria.
Después de considerar dos carreras que al final no cumplieron mis expectativas, decidí hacer trámites a la licenciatura en Letras Hispánicas. Mis influencias vienen tanto de casa como de la vida escolar: mi madre es licenciada en Filosofía y Letras, mi padre había tenido sus buenas épocas de lectura y mis clases de Español y Artes desde la primaria cultivaron un gusto particular por la expresión y el estudio del lenguaje.
Una vez en la carrera, me sentí en el lugar correcto. La currícula llamó mi atención en casi todas sus formas: asignaturas que esperaba, que deseaba conocer y otras que me desconcertaron a primera impresión; en fin, yo ansiaba encontrarme con ese mundo. Recuerdo que principalmente sentí interés por la lingüística, la filología y las clases de latín. Más adelante comencé a apreciar ciertas literaturas, como la europea renacentista, la barroca novohispana y la europea modernista. Uno de mis descubrimientos fue la teoría literaria y hasta ahora sigue causando furor en mis estudios.
Por supuesto, mi perspectiva ha cambiado en algunos momentos. Sentí un gran desinterés por una parte de la literatura hispánica y algunas disciplinas de los estudios literarios me daban una impresión de resequedad. A pesar de todo eso, sigo firme e incluso estudiar Letras despertó en mí una curiosidad, casi necesidad, por la investigación, además de un gusto inusitado por la docencia.
Definitivamente no cambiaría mi decisión si tuviera oportunidad de volver unos años a aquella época en que mi joven yo tomó un camino que lo llevó a encontrarse conmigo.